Este afiche no es el terminado, y que fuera publicado posteriormente , pero así lo diseñé para que valoricemos nuestra biodiversidad, por esta época Jairo, Pope, Julca Vigo, Nátaly, Blanca, Juliana, Kleiner apoyaron la iniciativa, y me arriesgué a invertir una fuerte cantidad de dinero, todo por amor, y sigo en este trabajo ad honorem que me da felicidad. Kleiner ofreció algo que no lo ha logrado hablar a la comunidad Trinidad para que respeten los algarrobos. Se hizo un documento pero no hubo más respuesta. No son dueños en sí de esta parte llena de vida, pero se hace necesario que entiendan. Esperemos pronto tener noticias del nuevo presidente de la comunidad campesina que se atribuye la tierra donde hay muchos algarrobos, y así evitar que no destruyan los pocos árboles que quedan.
jueves, 13 de noviembre de 2014
AFICHE CONVOCANDO A CUIDAR NUESTRA BIODIVERSIDAD
LOS ÁRBOLES; LOS ANIMALES SON PARTE DE NUESTRA EXISTENCIA, CUALQUIER COSA QUE LE SUCEDA A ELLOS, TAMBIÉN NOS SUCEDERÁ A NOSOTROS (antigua profecía)
jueves, 30 de octubre de 2014
VIVERO FORESTAL, MEJORANDO NUESTRA COMUNICACIÓN CON NUESTRO MEDIO AMBIENTE
Al hablar sobre comunicación, pensamos que sólo es una atribución de los humanos, y en el peor de los casos de los animales; sin embargo estas prácticas y muchas veces teorías son creaciones producto de una enclenque sociedad globalizada que carece de criterios relacionados a una buena comunicación con nuestras plantas. El desorden mental empieza desde las escuelas y desmerece la vida como tal. No existe una auténtica relación con la naturaleza, ni mucho menos comunicativa, sólo queda en una simple inspiración poética, más no en una interrelación efectiva con nuestras plantas, y en especial con nuestros árboles. Si queremos comunicarnos con nuestros árboles no pensemos en acciones o actividades propias de una enciclopedia o del común denominador de la gente. Atrévete a seguir estos nuevos criterios comunicativos con nuestros árboles, y encontraremos mejores respuestas para vivir en un ambiente más saludable.Prof. Danny Roy Abanto Cachy.
martes, 21 de octubre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
miércoles, 25 de junio de 2014
sábado, 5 de octubre de 2013
Conciencia Turística
Medio Ambiental
Por: Lic.
Danny Roy Abanto Cachy.
Formador
en Turismo Educativo
Nuestro valle Jequetepeque
es
uno de los ecosistemas agrícolas más significativos del departamento de
La Libertad y Cajamarca, siendo el valle de la parte baja el que más interés ha suscitado por su
potencial agrícola tanto para el consumo
interno como para la agroexportación.
La naturaleza
del
valle es a causa del río Jequetepeque
cuya nesciente
se encuentra en la
cuenca alta comprendida desde
el
eje de la represa
hacia aguas arriba, cuyas nescientes hidrográficas son
sus principales tributarios
desde altitudes que comprenden los 3,800 msnm. a
4,000 msnm. La Cuenca del Río Jequetepeque comprende un
área de 4,372.50 Km2. Los ríos que dan origen al Jequetepeque
son el río Pallac, con una cuenca de 250 Km², San Miguel o Puclush con una cuenca de 1 065 Km² y el Magdalena con 1
500 Km². Para un mejor
aprovechamiento de las aguas a razón de la ampliación de la frontera agrícola se construyó la represa Gallito Ciego en el cauce del río Jequetepeque. La utilización de esta represa permite el desarrollo de
una intensa actividad agrícola y ganadera en la parte baja del
valle Jequetepeque, permitiendo la incorporación de 6
700 Ha. de tierras eriazas adicionales al total de
hectáreas sembradas frecuentemente cada
año, esto gracias a la construcción de bocatomas y
canales de regadío, que contribuyen a una buena
distribución del agua. La
represa Gallito Ciego tiene una capacidad
de 392 millones de metros
cúbicos de volumen útil,
siendo
su volumen inicial en 1987 de 426.80 MMC.
El valle Jequetepeque cuenta con
una
biodiversidad desconocida,
no sólo en
aves, peces,
crustáceos, mamíferos y reptiles, sino de especies en flora, que forman parte del consumo
y uso del hombre del
valle para su subsistencia.
Actualmente existe
un mal manejo de uso de
estos recursos, aunados por
el
deterioro del medio
ambiente.
Frente a ello existe
el reto de aunar esfuerzos para educar a los niños y niñas del valle Jequetepeque en temas de conciencia turística medio ambiental,
centrado en un buen manejo de los residuos
sólidos y así evitar
el arrojo de desperdicios al
río, lagunas, bosques, campos
de cultivo, huacas, playas e inclusive en las
calles. Todos los desperdicios son arrastrados en sí por el agua, aire, o se
espera que el tiempo los desintegre sin darnos cuenta el daño a nuestro medio
ambiente, por ejemplo una pila alcalina compuesta por metales pesados como
manganeso y mercurio al ser arrojada a una acequia implica contaminar 167 mil
litros de agua, una pila de botón 600 mil litros de agua. Si a esto sumamos el
uso de plaguicidas cuyos envases son arrojados a diestra y siniestra sin un
control tendremos la muerte súbita al
cabo de un buen tiempo de miles de animales y plantas como el algarrobo que
está envuelto de basurales, con una flora bacteriana poco antes vista.
Cuidar nuestro
valle es un compromiso ciudadano.
domingo, 25 de agosto de 2013
Conversatorio por la Shacsha
Por Lic.
Danny Roy Abanto Cachy.
|
S
|
iendo Cajamarca uno de los escenarios geográficos más variados,
con el mayor número de áreas naturales protegidas en el Perú, y un sin número
de restos arqueológicos, esconde aún escenarios para ser visitados y puestos en
valor, que por ser discreta y no opacar a las demás regiones de nuestro país se
mantienen ocultos; sin embargo hoy se abre paso sigilosamente con pocos
detalles fotográficos impresos en afiches o folletos turísticos, para
mostrarnos una nueva maravilla: La Shacsha, cuya belleza escénica, paisajística
es deslumbrante, portadora de una diversidad de matices y colores de rayos
matutinos, que afloran la gran variedad de especies de flora silvestre, cuyas
nubes comunican desde lo más alto la venida de la lluvia, despertando a la
fauna que allí alberga, con silbidos, gritos, chipeos, rechinos, gañidos,
piidos, se van escuchando de cerca o a lo lejos. Un ecosistema de música, lleno
de fragancia, custodiado por enormes gigantes de piedra posados a más de 4 000
m.s.n.m, que hablan y que escuchan nuestras intenciones al momento que el
hombre del campo o de la ciudad menciona su nombre; es el eco que trasmite el
sonido del alma, como el pico alargado de un colibrí al chupar el néctar de una
de las flores tubulares existente como joyas de vida en este recinto oculto por
la mezquindad y la indecencia del hombre. Allá va una perdiz (Nothoprocta pentlandii), y detrás un águila (Geranoaetus melanoleucus) con gañidos rechinantes en
busca de su presa al igual que una gargacha (Colaptes rupicola), que esconde la cabeza para no ser vista, y comerse unos
cuantos insectos que pululan entre palos, pastos, y hierbas que atraen a estos
simpáticos bichos. Existe armonía con un destemplado y no tan rígido violín que
cae y nace entre las rocas como maná para uno y otro ya sea residente o visitante,
es el agua pura y cristalina en su forma natural donde aletean las aves y
sorben pequeñas gotas de agua que fluyen en medio de la orquesta sinfónica
llamada naturaleza. Allí el aire corre y se detiene, toca la piel, un contacto
poco descrito o dispuesto como la mesa redonda de quienes la han visitado al
lado de los comuneros del anexo La Shacsha, Los Tres Tingos, Baños del
Inca, cuya alegría al notar nuestra presencia hacen reír y encrespar a las
aves. Es la mesa nuestro conversatorio con trigo, papa y cuy, dispuesto en
plato como la luna llena, llena de esperanza para mejorar su vida, la de un
pueblo, lleno de agua bendecida desde los cielos, que han roídos millones de
años enormes piedras que dan forma a diversas figuras, que concentran en
diversos sectores esponjas hídricas conformada por una comunidad de herbáceas,
que por la gravedad discurren superficial o interiormente agua, hasta llegar a
puntos de encuentro como lo es una quebrada que enlaza las faldas del cerro, o
los manantiales más abajo, donde además se divisa una pequeña laguna y
reservorios para cultivos y ganado, y cientos de pinos para ganar unas monedas
para un futuro prometedor. Señores qué más podemos decir, sólo pongámonos a
trabajar por La Shacsha, un paraíso desconocido.
Agradezco la invitación extensiva al pueblo de Cajamarca por parte del regidor que tiene que ver con el área de desarrollo ambiental de la Municipalidad de Baños del Inca.
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